Hace treinta años, la fusión de Ciba-Geigy y Sandoz unió a dos de las empresas más emblemáticas de Suiza y dio origen a algo nuevo: Novartis.
Aprobada por la Comisión Europea el 17 de julio de 1996, fue una de las mayores fusiones empresariales de su época. Pero, más importante aún, reunió a compañías cuyas historias se remontaban a más de 250 años y a generaciones de científicos e innovadores que vieron posibilidades donde otros no las veían.
El resultado fue una empresa que redefinió lo que la medicina podía lograr y que continúa haciéndolo hoy.
"Novartis fue construida por personas dispuestas a hacer lo que nadie había hecho antes. De hecho, muchos de los mayores avances de la medicina comenzaron con preguntas que nadie sabía cómo responder. El mismo coraje y la misma curiosidad que impulsaron más de 250 años de innovación en todo el mundo siguen guiando hoy y en el futuro nuestro compromiso con los pacientes."
Vas Narasimhan, Director Ejecutivo (CEO) de Novartis
De los tintes a los descubrimientos
La historia comenzó mucho antes de 1996.
En el siglo XIX, las industrias química y de colorantes de Basilea se convirtieron en un terreno de experimentación para descubrimientos en química y biología que acabarían contribuyendo al desarrollo de la medicina moderna.
Las empresas predecesoras de Novartis trasladaron esos descubrimientos al ámbito de la salud, ampliando su actividad desde los colorantes y los productos químicos hacia los productos farmacéuticos a medida que surgían nuevas oportunidades científicas.
Cuando esas compañías se unieron para formar Novartis —un nombre inspirado en el latín novae artes, que significa «nuevas artes, nuevas habilidades»— aportaron consigo generaciones de experiencia y una firme determinación de ir más allá de lo que parecía posible.
Durante las tres décadas siguientes, esa forma de pensar ayudó a convertir en realidad para los pacientes ideas que antes se consideraban inalcanzables.
A lo largo de este recorrido, Novartis fue pionera en una de las primeras terapias dirigidas contra el cáncer, llevó la primera terapia celular aprobada a pacientes de todo el mundo, impulsó los esfuerzos para combatir la malaria y contribuyó a transformar la terapia génica, pasando de ser una promesa científica a una realidad para familias afectadas por un trastorno genético poco frecuente.
Estos avances cambiaron las expectativas sobre enfermedades que durante mucho tiempo habían sido difíciles de tratar y abrieron nuevos caminos para pacientes, profesionales sanitarios e investigadores.
Ninguno de estos logros era evidente al principio. Cada uno comenzó con la voluntad de ser los primeros o con la convicción de que la ciencia podía llegar más lejos. Hubo personas que vieron oportunidades donde otros solo veían obstáculos y decidieron perseguirlas de todos modos.
Hoy, ese mismo espíritu sigue guiando a Novartis.
La compañía está abordando algunas de las enfermedades más complejas, al tiempo que continúa impulsando nuevos enfoques terapéuticos como la terapia con radioligandos (RLT), la terapia génica y celular, y las tecnologías basadas en xRNA, para que un mayor número de pacientes pueda beneficiarse.
Con la RLT, por ejemplo, Novartis ayudó a transformar esta innovación, que pasó de ser un concepto prometedor a una terapia disponible comercialmente, y continúa desarrollando todo su potencial mediante iniciativas destinadas a llegar a más pacientes y explorar su aplicación en un mayor número de tipos de cáncer.
Persiguiendo lo que es posible
El descubrimiento solo tiene valor si marca una diferencia en la vida de los pacientes.
Novartis ha contribuido a ampliar el acceso a medicamentos innovadores, promover el conocimiento sobre distintas enfermedades y favorecer un diagnóstico y tratamiento más tempranos, colaborando con socios que comparten su visión y cuyas experiencias ayudan a definir lo que realmente importa.
«El progreso duradero se construye con el tiempo gracias a un propósito compartido y a la voluntad de afrontar juntos los desafíos», afirmó Pat Garcia-Gonzalez, cofundadora y directora ejecutiva de The Max Foundation, una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a la salud que colabora con Novartis desde 2001 para ampliar el acceso a medicamentos contra el cáncer. «Mientras Novartis celebra su 30.º aniversario, nos sentimos orgullosos de seguir trabajando junto a ellos y a otros socios para ampliar el acceso a la atención sanitaria, fortalecer los sistemas de salud y mejorar la vida de las personas en todo el mundo. Y esperamos ampliar aún más esta colaboración y lograr un impacto todavía mayor en los próximos años».
Treinta años después de su fundación, Novartis sigue explorando algunas de las preguntas más difíciles aún sin respuesta en la medicina, apoyándose en generaciones de curiosidad científica y descubrimientos, mientras mira hacia las necesidades que tendrán los pacientes en el futuro.
Las herramientas han cambiado. La ciencia ha avanzado. Y los investigadores pueden explorar hoy posibilidades que generaciones anteriores apenas podían imaginar.
Sin embargo, el desafío sigue siendo el mismo: encontrar nuevas formas de abordar las enfermedades más difíciles de tratar a las que se enfrenta nuestra sociedad.
Más de 250 años después, el trabajo de reimaginar lo que es posible continúa.